¿Cuándo será el día?
Esta semana atendí a tres mujeres que, curiosamente, además de ser pacientes, son terapeutas.
Tres historias distintas, pero con un mismo hilo común: la duda de si están listas para acompañar a otras.
Una de ellas dejó de ejercer, porque siente que no está preparada. Es talentosa, asertiva y clara, pero está pasando un momento emocional difícil y decidió volver al trabajo dependiente. Pensó que, en ese estado, no podía “ayudar a nadie”.
Otra es una estudiante que viene trabajando en su autoestima y el síndrome del impostor que la acompaña desde siempre. Se pregunta si podrá algún día ser terapeuta y por qué todo le da vergüenza y se cuestiona tanto.
La tercera, sueña con ayudar a otras y ya tiene cómo, aunque no lo ve, porque se siente “llena de trancas”. Se convence de que no puede, que no está lista.
Pues bien, todo eso a mí también me pasó. Llegué a este camino por mis propias carencias, por conflictos sin resolver, por buscar respuestas en medio del dolor 💔y los prejuicios de «estar traumada». Buscando las respuestas a una familia disfuncional, a emociones silenciadas y a muchísimas heridas ajenas y propias que fueron simplemente guardadas bajo la alfombra.
Siempre lo digo: muchas veces, la oveja negra es la que se exilia voluntariamente, porque sabe que para transformarse, tendrá que dejar mucho de lo que ama atrás. Relaciones, roles, conexiones importantes que forman parte de su identidad, para poder transformarse.
Y sí, eso tiene un costo muy alto emocional y socialmente, pero también es una oportunidad ✨
Les decía a estas mujeres:
Si ser terapeuta implicara no tener conflictos, no tener bajones, no tener heridas, entonces deberíamos pedirle a un cardiólogo que jamás le dé un infarto.
¿Te imaginas?
— “Yo me atiendo con usted, pero no se va a andar infartando, porque no puede estar más infartada que yo. Sería nada que ver.»
— «¿Usted nunca ha sido gordo ni ha tenido el colesterol alto verdad?, porque sino cero credibilidad.”
— «No me va a decir que estudió cardiología por querer salvar a un familiar, o aprender como evitarlo en usted mismo, eso no tiene ningún sentido.
Suena absurdo, ¿cierto?
Y sin embargo… muchas terapeutas se lo dicen a sí mismas todos los días.
Lo común es que muchas personas eligen su profesión para resolver algo personal.
Médicos, psicólogos, psiquiatras, inventores, artistas, porque muchos de ellos partieron desde un dolor.
¿Por qué nosotras deberíamos ser diferentes?
Porque cuando trabajamos en lo holístico, la presión es doble ⚖️
Aún existe mucho escepticismo, muchos prejuicios y se habla de lo «natural, ancestral, medicinal u holístico» como algo malo, más ligado a la brujería o a la santería. Entonces, para validar que no es de esa línea, se nos exige “estar siempre en paz”, “ser zen”, “poner la otra mejilla”…
Debemos vivir como si fuéramos una especie de Jesucristo moderno: perdonando a diestra y siniestra, siendo la compasión andante, pregonando la gratitud de los maestros de vida sin expresar nuestras emociones.
Pero ojo que si les gusta cuando decimos que los maestros de vida son personas que nos «enseñan a través de las pruebas», hacen casting para maestros de nuestra existencia, mientras esperan muy cómodos que sigamos reprimiendo nuestras emociones, tal cual se estila y como se ha hecho siempre. Siendo, justamente eso, la represión emocional, lo que nos enferma 🧠💥
La medicina holística no se trata de evitar el conflicto o fingir paz. Sino de permitirnos sentir, de saber qué emoción está presente y gestionarla, conocernos lo suficiente para saber qué la activa, porque cuando no la expresamos, esa emoción se transforma en un sentimiento y ese sentimiento, si se queda demasiado tiempo, nos enferma y nos lleva al cardiólogo que no se puede infartar jejeje.
🌀 El holismo verdadero no es evasión. Es permiso, es verdad.
Y ser espiritual no es negar la rabia.
Ser espiritual no es dejarse pasar a llevar.
Ser espiritual es poner límites.
Es vivir en coherencia con lo que sentimos y necesitamos. Y muchas veces, eso incomoda a quienes se autodenominan maestros y prefieren que sigamos siendo «complacientes».
A mí me ha costado caro avanzar hasta donde hoy estoy y me falta tanto, pero créanme que lo vale. Y no solo por mí, lo vale porque de aquí en adelante, mis hijos ya no crecerán creyendo que poner límites es egoísmo. Porque para ellos, será natural que los respeten, que los escuchen, que los traten bien y sus alertas se activarán con quienes trasgredan esos límites y eso también es parte de sanar el linaje💬🤍.
Y sí, puedo tener un mal día.
Puedo tener momentos en que no quiero hablar con nadie.
Puedo teñirme el pelo, hacerme las uñas, llorar en la ducha o enojarme en medio de una discusión.
Puedo regañar a mis hijos.
Puedo disculparme cuando me equivoco, aunque me cueste mucho hacerlo.
Puedo ser super autoexigente, porque aún hay secuelas de cómo aprendí a que me quisieran.
Puedo tener miedo a exponerme en público, porque fui ridiculizada, criticada y expuesta al juicio desde pequeña.
Puedo tener atracones de vez en cuando, porque sufrí bulimia toda mi adolescencia…
Y aun así, ser terapeuta.
Y seguir siendo humanamente holística 💗
Porque la espiritualidad no se mide por la estética, ni por la sonrisa constante, ni por lo que otros consideran adecuado a un «personaje». Se mide por la honestidad con una misma, por la coherencia entre lo que hago conmigo y con quienes acompaño.
💜 Si tú también has dudado, si tú también te has frenado por pensar que no estás lista, no te cuestiones más. Hay que avanzar con miedo, porque el miedo es natural, nos alerta de que debemos movernos. Pero ya estás en camino y eso es más que suficiente.
✨ Si esto resuena contigo, si algo de esta historia también es tuya y sientes que puedo acompañarte con mi mirada terapéutica, puedes contactarme.
🔸 Acompañamiento terapéutico: porque hay momentos en que ya no basta con saber. Necesitamos sentir, llorar, ordenar, soltar. Por eso ofrezco una primera sesión gratuita: para que podamos ver si resonamos, sin compromiso ni presión.
A veces, una conversación a tiempo lo cambia todo.
🫂Así es que si lo que necesitas es tener una sesión de Psicología Holística conmigo, puedes pedir tu primera consulta haciendo clic en este botón 👇
Se que tu proceso merece tiempo, espacio y respeto. Y yo puedo acompañarte desde estos dos caminos:
🔸 Formación terapéutica: porque a veces necesitamos comprender con la mente lo que el cuerpo y el corazón aún no pueden nombrar. Estudiar nos da estructura, lenguaje y contexto. Intelectualizar no es huir, es una etapa legítima. También pasé por ahí… y sirve.
📚Si quieres explorar nuestras formaciones para terapeutas, puedes preguntarle a Vale, nuestra asesora académica, directo por WhatsApp qué opciones hay disponibles.


