¿Te sientes la oveja negra?
Dicen que en cada familia hay una oveja negra. La que cuestiona, la que no encaja. La que incomoda al sistema⚡
Yo lo he sido. Tal vez tú también. ¿Pero cuándo sentiste por primera vez que lo eras?
Yo recuerdo haber confrontado el relato que me dieron sobre una infidelidad (dejemos de lado la parentalización en este instante jejeje) y haber dicho, con apenas unos 10 años: «pero para que esto ocurriera, él debió permitirlo… y para que él quisiera eso, ¿qué sucedió aquí antes? ¿Por qué ya no te quería? ¿O nunca te quiso? ¿Lo sabías, te diste cuenta? ¿Era cosa de tiempo? ¿Por qué no te preparaste o te estabas preparando? … ¿Cómo puedes estar con alguien que sabes que te fallará?» Desde ese momento, desde que mis preguntas modificaron el relato y lo obligaron a ser menos «victimoso», algo empezó a andar mal…
A pesar de que era una niña aguerrida, de esas que se enfrentaba, que defendía a su madre incluso de mi papá, que cuidaba a sus hermanos menores, llamaba a carabineros y buscaba terminar esos ciclos de violencia; la que argumentaba, la que decía que no todo estaba bien así como me lo planteaban. Durante mucho tiempo, pensar fuera de la «caja» o diferente me pesó demasiado, porque mi sistema quería seguir igual, le parecía que «así era» o «era lo que tocaba».
Y yo no podía entenderlo, menos aceptarlo. Siempre lo supe… Y por mucho tiempo pesó, porque cuando dejé de ser obediente y comencé a tomar decisiones, esas decisiones iban cargadas de confusión: las tomaba desde lo que sabía, pero con rebeldía… y me iban alejando de mi familia. Sin retorno 😵💫.
Y en algún momento, dejé de pensar que eso es un problema… para comenzar a entender que era un llamado 🔔 ¿A qué?
A ver lo que antes no se veía 👁️, a reconocer que lo que dolía en silencio no tiene por qué seguir doliendo, a entender lo que no debe seguir pasando, ni justificándose 💔.
Entendí, luego de intelectualizar mucho, que el sistema del que venimos; muchas veces, no puede acompañar nuestra transformación.
Y cuando lo vemos, no podemos «desverlo» 🫢 (sé que está mal dicho jeje)
Ese momento, cuando comenzamos a mirar desde otra percepción, a entender que no todo fue por azar, que hay hilos invisibles que conectan nuestras emociones con la historia de quienes nos precedieron 🧵, puede ser doloroso y solitario; pero, dentro de todo, es bastante liberador ✨
Aunque quisiéramos, y muchas lo intentamos, no siempre se puede arrastrar a todo el sistema a esta nueva manera de ver y actuar. Porque ellos no están preparados, porque sería obligado, y a la fuerza nada se sostiene.
A veces, la única posibilidad es avanzar sola, aunque duela. Aunque se rompan las formas conocidas y que nos dan contención, aunque lo cercano/familiar desaparezca y nos sintamos exiliadas y sin rumbo…
Y aquí viene otra triste noticia: a veces, el sistema que intentamos crear en el camino, en ese «intertanto» con algunas pequeñas mejoras—una pareja, una familia, un hogar—también se ve afectado 🏪 Porque cuando cambiamos profundamente, ya no queremos lo mismo. Y empezamos a elegir distinto.
Y es que cuando elegimos pareja, amistades o proyectos de vida en ese «viaje hacia otro rumbo», lo hicimos desde quienes éramos en ese momento 🪞. Desde nuestras creencias, nuestros dolores, nuestras heridas no sanadas, desde el miedo a perder el origen. Pero, cuando pasamos del cambio con resistencia a la transformación consciente, ya no todo encaja igual 🧩 Y, a menos que esas personas deseen moverse con nosotras, se vuelve difícil—a veces, imposible—sostener lo que antes parecía estable.
Ahí también hay que aprender a soltar, pero no es sencillo. Se lee fácil, pero en la práctica es complejo, largo y muchas veces, profundamente doloroso 🕳️
Conocer el sistema del que venimos es un acto de amor, aceptarlo, honrarlo y agradecerlo, lo es mucho más ❤️🩹; pero, también, es un acto de honestidad radical en el que no siempre logramos sostenernos.
Nos ayuda a ver por qué actuamos como actuamos, por qué repetimos lo que cuestionamos tanto, y por qué a veces el cambio no viene de afuera, sino de la capacidad de modelar lo aprendido.
🧬 Y aquí la epigenética tiene mucho que decir: sabemos que las vivencias de nuestras generaciones anteriores dejan una huella en nuestra biología. Experiencias de trauma, estrés crónico o abandono pueden alterar la expresión de ciertos genes sin modificar la secuencia del ADN. Es decir, no heredamos solo lo físico, sino también patrones de adaptación que un día fueron necesarios, pero que hoy tal vez ya no lo son.
🧠 Y desde mi amada neurociencia, comprendemos además que el entorno emocional moldea el cerebro. Que los circuitos neuronales asociados al miedo, al apego o a la resiliencia se forman en función de lo vivido y de cómo fue interpretado. Y que, con trabajo terapéutico y nuevas experiencias, estos circuitos pueden modificarse. El cerebro es plástico, cambia con cada percepción, con cada aprendizaje, con cada emoción sostenida de forma distinta.
Por eso, cuando alguien se atreve a mirar distinto, no solo se abre una nueva comprensión mental; sino también una reconfiguración de su fisiología.
El cuerpo guarda memoria, pero también puede aprender otra forma de habitar el presente. De hecho, muchas veces, antes de entender con palabras, sentimos con el cuerpo ese «algo» que nos impulsa al cambio. Por eso somos «holísticas»…
Si estás atravesando ese momento, o lo estás postergando porque duele demasiado mirar, quiero repetirte que no estás sola, aunque lo parezca. Podemos hacer un nuevo sistema, que si resuene con quien eres hoy. Yo también estuve ahí, aunque me sentí muy sola, sin darme cuenta soy parte de un rebaño de ovejas negras de corazón blanco. 🤍
🔸 Acompañamiento terapéutico: porque hay momentos en que ya no basta con saber. Necesitamos sentir, llorar, ordenar, soltar. Por eso ofrezco una primera sesión gratuita: para que podamos ver si resonamos, sin compromiso ni presión.
A veces, una conversación a tiempo lo cambia todo.
🫂Así es que si lo que necesitas es tener una sesión de Psicología Holística conmigo, puedes pedir tu primera consulta haciendo clic en este botón 👇
Por eso se que tu proceso merece tiempo, espacio y respeto. Yo puedo acompañarte desde estos dos caminos:
🔸 Formación terapéutica: porque a veces necesitamos comprender con la mente lo que el cuerpo y el corazón aún no pueden nombrar. Estudiar nos da estructura, lenguaje y contexto. Intelectualizar no es huir, es una etapa legítima. También pasé por ahí… y sirve.
📚Si quieres explorar nuestras formaciones para terapeutas, puedes preguntarle a Vale, nuestra asesora académica, directo por WhatsApp qué opciones hay disponibles.


